Cómo hacer Moringa en Polvo en 7 pasos

Si no estás familiarizado con la moringa, se la conoce como el «árbol milagroso» por su amplia gama de propiedades nutricionales, medicinales y purificadoras.

También se le llama «superalimento» por su impresionante potencial para mejorar la salud y eliminar el hambre en todo el mundo. Mujeres de Camboya cosechan moringa debido a que tienen grandes cantidades de proteínas y es una fuente importante de vitaminas y minerales. Las hojas del árbol de la moringa contienen 18 aminoácidos, 8 de los cuales son aminoácidos esenciales, lo que las convierte en una proteína «completa». Esto es un hallazgo raro en el mundo de las plantas. Además, está llena de fito-nutrientes y antioxidantes que combaten a casi 300 enfermedades.

Desde nuestra perspectiva, esta planta es una fuente importante de vitaminas y proteínas. Al mismo tiempo, es perenne, resistente a la sequía y puede prosperar en suelos horribles. Con un mínimo de trabajo se obtienen kilos y kilos de cosecha a lo largo del año.

¿Para qué puedo usar la Moringa en polvo?

Se puede secar y pulverizar para almacenarla, utilizarla para el té, como suplemento vitamínico o mezclarla fácilmente en recetas para obtener una mejor nutrición.

Y ahora te preguntarás ¿por qué no he conocido esto antes? ¡La moringa es increíble!

Bien, si crees que cultivar moringa puede resultar interesante para tu salud, para tu negocio o para compartirlo con alguien, echa un vistazo a los siguientes pasos para fabricar este polvo de moringa súper nutritivo.

Cómo hacer Moringa en Polvo una vez que tu árbol está listo

Paso 1: Corta tu árbol de moringa a medida

Cuando tu árbol de moringa haya alcanzado una altura considerable y tenga un número significativo de ramas, corta el tronco principal de tu árbol de moringa hasta una altura de 1 metro aproximadamente. Esto mantendrá el árbol más tupido y fácil de cosechar en el futuro. (No te preocupes, ¡cortarlo no lo matará!)

Paso 2: Recoger la moringa

Recoge todas las ramas en un montón. Átalas por la base y cuélgalas. ¡Mantenlas alejadas del sol!

Paso 3: Preparar el secado

Rocíalas con agua para quitarles el polvo sobrante y espera unos días hasta que las hojas se sequen y puedan desprenderse fácilmente.

Paso 4: Recoge las hojas de moringa secas

Recoge las hojas de moringa secas en cuencos o en una hoja. Sugerencia: minimiza la cantidad de palitos en la mezcla, ya que así conseguirás un polvo más suave.

Paso 5: Mezclar

Coloca las hojas en la batidora o la picadora hasta conseguir la consistencia deseada.

Paso 6: Colar y refinar

Utiliza un colador para tamizar los palos y las materias grandes que no quieras.

Paso 7: Guárdalo, cómelo, bébelo, compártelo, véndelo….

Ahora puedes poner tu polvo de moringa en recipientes o bolsas. A nosotros nos gusta utilizar una envasadora al vacío. Asegúrate de guardar tu preciada moringa en un lugar oscuro y fresco para minimizar la descomposición de los nutrientes.

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